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Corpus Christi Watershed

Pope Saint Paul VI (3 April 1969): “Although the text of the Roman Gradual—at least that which concerns the singing—has not been changed, the Entrance antiphons and Communions antiphons have been revised for Masses without singing.”

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[español] Sound Does Matter!

Veronica Moreno · January 2, 2018

Una traducción del texto de Lucas Tappan del 02 de enero 2018
¡IMPORTA EL SONIDO!
para nuestros lectores hispanohablantes.

L ENCONTRARNOS en el umbral de un nuevo año, una mezcla de alegría y aprensión inunda mi alma mientras regreso, descansado, al trabajo después de unas hermosas vacaciones navideñas. Tenga en cuenta que aún no considero que la Navidad “haya terminado”, sin embargo, nuestro nuevo año de gracia presenta un tiempo para comenzar de nuevo y en esa línea me siento obligado a presionar por una resolución de Año Nuevo en particular de usted y su programa musical: cambiar de un sistema predominantemente falso de amplificación (esa cosa que llamamos micrófono) a la belleza de la resonancia natural.

LMT Southwark Cathedral

Confieso una aversión innata a todo lo falso, pero el micrófono se convierte en un enemigo doblemente temido debido a mi desafortunada falta de habilidad técnica. Tal vez sea solo mi experiencia personal, pero su uso parece dividirse en dos grupos en la Iglesia. Las parroquias de la Forma Ordinaria adoran al micrófono como el unum necessarium, la única cosa necesaria, para dar vida a la Liturgia, mientras que las parroquias de Forma Extraordinaria se aproximan al micrófono como si atacaran a una serpiente venenosa.

Por lo tanto, me encuentro agitado por el volumen de la Forma Ordinaria (¡pero al menos puedo escuchar la homilía!) mientras que la tranquilidad de la Forma Extraordinaria me envuelve graciosamente (¡incluso durante la homilía!). Reconozco que esta naturaleza contemplativa se debe tanto, si no más, a la propia naturaleza de la Forma Extraordinaria, pero no me importaría un poco de amplificación moderna durante la homilía. Me hace sentir indebidamente antiguo cuando mi esposa y yo somos forzados a susurrar de uno a otro durante la homilía de 40 minutos preguntándonos “¿qué dijo?” ¡Ay!

Nunca olvidaré, como hace una década cuando entré en la iglesia local para orar y noté que el pastor tenía a un hombre de Bose Sound Systems en la iglesia probando nuevo equipo de sonido. El sacerdote leyó pasajes de las Escrituras mientras el técnico experimentaba con diferentes niveles de sonido y posiciones del micrófono, mientras que los altavoces, colocados en el santuario hacia el coro, producían un cacareo tan fuerte que ni siquiera podía reunir mis pensamientos para rezar. De alguna manera, yo entendí cada palabra. De hecho, cada una de ellas me golpeó la cabeza. Sin embargo, no tenía espacio para contemplar la PALABRA porque no había ni silencio, ni tranquilidad, ni quietud. El pastor y yo éramos amigos, así que salió del santuario para preguntarme qué pensaba. Lo que siguió fue una breve conversación sobre la naturaleza de la Liturgia Sagrada y su doble propósito de adoración y santificación. Hablamos de la diferencia entre la Misa Católica y los servicios de culto protestantes: el primero necesariamente cantado como el himno eterno de alabanza de la Iglesia, mientras que el segundo es casi completamente hablado debido a su énfasis excesivo en la palabra escrita de Dios en detrimento de la Palabra de Dios.

La Liturgia cantada está mucho menos apegada al micrófono debido a la naturaleza repetitiva del Ordinario de la Misa y de la resonancia natural del cantar. Además, el don de silencio le ofrece a uno la perla invaluable de la contemplación. Pregúntale a cualquier madre qué le gustaría después de un día en casa con los más pequeños y te garantizo que no pedirá más ruido. Tal vez los Cristianos comparten el mismo barco. Simplemente están cansados del ruido.

No sé si mi conversación con el pastor fue el catalizador, pero más tarde noté que cuando llegó el nuevo sistema de sonido, los altavoces se montaron en numerosas ubicaciones indirectas a la congregación, replicando una resonancia agradable y natural. ¡Fue perfecto!

En cambio, la mayoría de los músicos de iglesia siguen el modelo de amplificación de los Rolling Stones: la CANTIDAD sobre la calidad. Veo con diversión cómo algunos conjuntos musicales de iglesia prácticamente acarician los micrófonos mientras se preparan (¿oyo los sonidos de “mi tesoro…mi precioso”?) y también después mientras tocan en Misa. Francamente es agotador escuchar y prácticamente desalienta cualquier rasgo cálido de canto congregacional con un salpicadera del agua más fría.

Me sentí un poco justificado recientemente cuando un buen amigo y con mente mucho más grande que la mía (el Dr. Kevin Vogt, Director de Música en St. Michael the Archangel en Leawood, KS) compartió un artículo del New York Times en Facebook titulado Dear Architects: Sound Matters— (“Queridos arquitectos: el sonido importa”), una maravillosa lectura sobre acústica y el ingrediente olvidado en la arquitectura, el sonido.

En su comentario al artículo, Vogt dijo que “si bien muchas personas aprecian la belleza y la reverencia de nuestras celebraciones en St. Michael, muchas otras sienten que le falta atractivo afectivo. Hay muchas razones por las que esto podría ser, pero aquellos de nosotros que vivimos y pensamos sobre estos temas todos los días creemos que, aunque nuestro sistema de sonido es excelente, el tamaño de la sala y la falta de reflexiones de sonido tempranas hacen que cualquier sonido sin amplificar sea muy tranquilo y aislado…”

El canto gregoriano y la polifonía (e incluso el himnario congregacional) se desarrollaron antes de la amplificación eléctrica y creo firmemente que una acústica adecuada es esencial para su éxito (no los someteré a una larga divagación sobre la serie de armónicos). Como reconoce el Dr. Vogt, “como católicos, creemos que Cristo está verdaderamente presente en la asamblea de los bautizados cuando ora y canta, y por lo tanto el mismo sonido de la Iglesia orando y cantando es ‘sacramental’.” La música de la Iglesia pierde gran parte de su poder sacramental cuando se destruye su voz natural. Imagine la diferencia entre el canto gregoriano cantado en un “bungaló” con alfombra en lugar de una catedral gótica (o incluso una humilde iglesia rural del siglo XIX).

El artículo, Dear Architects: Sound Matters (“Queridos arquitectos: El sonido importa”), hace la conexión adecuada entre el sonido (no solo el volumen, sino la calidad misma) y la adecuación de un edificio (¿hace lo que debería?). Por ejemplo, “una puerta de madera sólida y costosa suena mejor que una barata y hueca, en parte porque su pesado golpe nos asegura que la puerta es un verdadero obstáculo, correspondiente a la tarea que cumple”. En otro lugar, el autor escribe, “Si solo de manera subliminal, también sabemos, por su contraste, cuándo un sonido estropea la arquitectura porque no corresponde a la función. El antiguo Shea Stadium en Queens carecía de alegría en parte porque el diseño de su semicírculo bajo y ancho disipaba el sonido de los aficionados alentando hacia Flushing Bay. Fenway Park en Boston es lo contrario; concentra la alegría del equipo local.” Tal dicotomía es una descripción adecuada para muchas de nuestras iglesias.

¿De qué sirve la capacitación de coros hacia un alabar a Dios de manera hermosa y hacia comunicar el Evangelio de manera efectiva si al final del día la congregación se siente aislada por música fría y sin emoción? Entiendo que es “justo y necesario” ofrecer a Dios lo que Él merece, independientemente de si las personas les gusta o no, pero en la actualidad el músico de la iglesia está bajo el fusilamiento de mil voces diferentes que le gritan a través de sus micrófonos. ¿Qué músico continuaría de ofrecerse a tal invitación de ser mártir semanal cuando, independientemente de cómo haga su trabajo, “el diablo acústico” escupe su trabajo en su cara domingo tras domingo? Tal vez el primer paso sea desintoxicar lentamente a las congregaciones del sonido amplificado (este domingo tal vez), o si es necesario la amplificación, convencer a la parroquia de invertir en un sistema de alta calidad que ofrezca la amplificación necesaria pero subestimada de manera efectiva. ¡Eso sería una Resolución fantástica!

Opinions by blog authors do not necessarily represent the views of Corpus Christi Watershed.

Filed Under: Articles Tagged With: CCWatershed en Español, spanish Last Updated: January 1, 2023

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About Veronica Moreno

Veronica Moreno is married to a teacher and homeschools five children. She has been cantor at her local Catholic parish for over a decade.—(Read full biography).

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President’s Corner

    PDF Download • “Sprinkling Rite”
    Liturgical reformers who gained power after Vatican II frequently caused great suffering to musicians. With the stroke of a pen, they sometimes make changes that would require thousands—or even millions—of man hours (work undertaken by composers and editors). The Sprinkling Rite during Eastertide is but one tiny example. The version given in that PDF document was the original melody for Roman Missal, Third Edition. Some still prefer that version. However, at the last moment, an “unknown hand” tinkered with a few notes in the antiphon. Those who examine the current edition can verify this with their own eyes.
    —Jeff Ostrowski
    ‘Sarum’ Good Friday?
    Plainsong of the Roman Rite has many variants—i.e. slight ‘variations’ or ‘alterations’ made to the ancient melodies. Variants often thrive in particular religious orders. Likewise, before Henry VIII broke away from the Catholic Church, Gregorian Chant variants were frequently associated with individual cathedrals in England: Hereford, Lincoln, Salisbury, and so forth. In the early 20th century, the (Anglican) organist at Westminster Abbey married “Let All Mortal Flesh Keep Silence” to this beautiful variant melody from England. Those who sing Gregorian Chant on Good Friday will recognize the melody. What do you think of this pairing?
    —Jeff Ostrowski
    PDF Download • “Eb Organ Postlude”
    Gustav Adolf Merkel (d. 1885) was a German organist, teacher, and composer. Although a Lutheran himself, he held the appointment at the (Roman Catholic) Cathedral of Dresden from 1864 until his death. You can download his Organ Postlude in E-Flat, which I like very much. He has an interesting way of marking the pedal notes. What do you think?
    —Jeff Ostrowski

Quick Thoughts

    “Gregorian Chant Quiz” • 24 March 2026
    How well do you know your Gregorian hymns? Do you recognize the tune inserted into the bass line on this score? For many years, we sang the entire Mass in Gregorian chant—and I mean everything. As a result, it would be difficult to find a Gregorian hymn I don’t recognize instantly. Only decades later did I realize (with sadness) that this skill cannot be ‘monetized’… This particular melody is used for a very famous Gregorian hymn, printed in the LIBER USUALIS. Do you recognize it? Send me an email with the correct words, and I promise to tell everybody I meet about your prowess!
    —Jeff Ostrowski
    PDF Download • “Ubi Caritas” (SATB)
    I remember singing “Ubi Cáritas” by Maurice Duruflé at the conservatory. I was deeply moved by it. However, some feel Duruflé’s version isn’t suitable for small choirs since it’s written for 6 voices and the bass tessitura is quite low. That’s why I was absolutely thrilled to discover this “Ubi cáritas” (SATB) for smaller choirs by Énemond Moreau, who studied with OSCAR DEPUYDT (d. 1925), an orphan who became a towering figure of Catholic music. Depuydt’s students include: Flor Peeters (d. 1986); Monsignor Jules Van Nuffel (d. 1953); Arthur Meulemans (d. 1966); Monsignor Jules Vyverman (d. 1989); and Gustaaf Nees (d. 1965). Rehearsal videos for each individual voice await you at #19705. When I came across the astonishing English translation for “Ubi Cáritas” by Monsignor Ronald Knox—matching the Latin’s meter—I decided to add those lyrics as an option (for churches which have banned Latin). My wife and I made this recording to give you some idea how it sounds.
    —Jeff Ostrowski
    PDF Download • “Holy, Holy, Holy”
    For vigil Masses on Saturday (a.k.a. “anticipated” Masses) we use this simpler setting of the “Holy, Holy, Holy” by Monsignor Jules Vyverman (d. 1989), a Belgian priest, organist, composer, and music educator who ultimately succeeded another ‘Jules’ (CANON JULES VAN NUFFEL) as director of the Lemmensinstituut in Belgium. Although I could be wrong, my understanding is that the LEMMENSINSTITUUT eventually merged with “Catholic University of Leuven” (originally founded in 1425). That’s the university Fulton J. Sheen attended.
    —Jeff Ostrowski

Random Quote

[Speaking of those who wish to eliminate Latin from the liturgy.] “One may well wonder what the origin is of this new way of thinking and this sudden dislike for the past; one may well wonder why these things have been fostered.”

— Pope Saint Paul VI (15 August 1966)

Recent Posts

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